Tres ideas para implementar evaluación formativa

El fin de la evaluación formativa es que los alumnos aprendan mejor. Por eso, las evaluaciones deben diseñarse de tal modo, que entreguen información relevante a los profesores: cómo están aprendiendo los alumnos y de qué manera puede mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje antes de finalizar el semestre.

A continuación, sugerimos tres tipos de evaluación, fáciles de implementar y cuyas características entregan pistas acerca de nuestro desempeño como docentes:

1) Control de selección múltiple al inicio de la clase:

Como incentivo a la preparación previa de la clase, algunas de ellas se pueden comenzar con un pequeño control de selección múltiple, que cada alumno deberá responder en forma individual. Luego, los jóvenes se reunirán en grupos para discutir las respuestas y llegar a un acuerdo. Y más tarde, el profesor pedirá a algunos que expongan frente al curso sus argumentos y conclusiones, y les hará contrastar sus resultados con las respuestas esperadas.

De esta forma, el estudiante tiene la oportunidad de verificar en tres momentos cuán eficaz fue su preparación de la clase: cuando responde solo el control, al discutir con su grupo (descubre tácticas usadas por los demás) y en el momento en que el profesor trabaja las preguntas con todo el curso.

El docente, a su vez, podrá reflexionar sobre sus tácticas de enseñanza al revisar los resultados individuales de sus alumnos, y al discutir las preguntas y respuestas con ellos. También, puede agregar una o más preguntas sobre la materia de la clase anterior, de manera que levante información sobre qué tan eficaz fue la clase y qué aspectos de ella tendrá que reforzar.

2) One-minute-paper en algún momento de la clase:

One-minute-paper es la respuesta en pocos minutos a una pregunta que se plantea en algún minuto de la clase, que permite a los alumnos reflexionar sobre cómo están enfrentando la clase y los contenidos; y al profesor, determinar qué puede mejorar para que los estudiantes logren los resultados esperados de aprendizaje. Por ejemplo:

– Enumere los cinco puntos más importantes de la clase de hoy.

– ¿Qué concepto o técnica no le quedó claro?

– ¿Cómo se relaciona lo que leyó en su casa con lo que aprendió en la clase misma?

– ¿Qué es lo más importante que aprendió en esta clase?

Las respuestas son útiles porque evidencian de manera clara y concreta si los alumnos están alineados con los objetivos educativos que persigue el profesor, permitiendo enmendar el rumbo a tiempo.

Una vez que los estudiantes responden, el profesor debe aclarar las respuestas que esperaba y hacerse cargo de las dudas que puedan surgir. El docente puede recoger las hojas de respuesta y leer algunas de ellas al azar, invitando a los alumnos a intercambiar opiniones respecto a lo señalado.

3) Trabajo grupal inmediatamente después de las evaluaciones:

Esta idea es del profesor Dan Levy, de la Kennedy School de la Universidad de Harvard, quien propone hacer las pruebas en dos partes. En la primera, los alumnos responden la evaluación en forma personal. Y en la segunda, los jóvenes vuelven a responder la misma prueba, sólo que esta vez lo hacen en grupos escogidos por el profesor. ¿El objetivo? Aprovechar la instancia para que, a través de la discusión, los estudiantes se den cuenta si respondieron bien o no. En el método de Levy, una parte de la nota final de la prueba de cada alumno, corresponde a las respuestas grupales.

Nosotros proponemos implementar este sistema, considerando lo siguiente:

– La segunda parte de la prueba debe llevar una nota cuyo porcentaje no sea tan grande, como para compensar un muy mal desempeño en la parte individual.

– El profesor debe formar los grupos y anunciarlos al principio de la segunda parte.

– Después de la evaluación completa es necesaria una instancia en la que el profesor discuta con los alumnos las respuestas correctas (puede ser en la clase o ayudantía siguiente).

– Cada alumno debe escribir y entregar su propia respuesta después de haber trabajado en grupo, para no sentir que depende del trabajo de los demás.

Después de implementar alguna de estas tres actividades -y para asegurarnos que los alumnos reflexionen sobre sus tácticas de aprendizaje-, podemos terminar la clase pidiéndoles que completen la siguiente frase en una hoja: “Para mejorar mi comprensión de los contenidos debo…”.

Algunos métodos que ayudan a aprovechar las instancias de evaluación para que los alumnos aprendan más

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